Sitka, Alaska

Ganador del 2019 Premio a la Cultura de Salud

Para Esta Comunidad Insular, Una Mejor Salud Es Una Travesía Para Todos

No existe otro lugar como Sitka, situada en una serie de islas en el sureste de Alaska.

Solo 14 millas de carretera pavimentada recorren el perímetro de la isla principal, faldeando numerosas bahías y canales en un lado y las montañas del Bosque Nacional Tongass en el otro. Sitka es tanto extensa como pequeña; es uno de los lugares incorporados más grande en los Estados Unidos, con 4,811 millas cuadradas, y es el hogar de solamente 8,647 personas.

Aislada y unida por la geografía, la comunidad ha reconocido que la única manera para garantizar una mejor salud para todos es avanzar juntos, a través de culturas y sectores. Con ese propósito, hace muchos años, los involucrados formaron la Conferencia de Salud de Sitka. Sus miembros provenían de las organizaciones sin fines de lucro locales y de los dos proveedores de atención médica de la comunidad; el proveedor de los nativos de Alaska, el Consorcio Regional de Salud del Sudeste de Alaska (SEARHC) y del Hospital Comunitario de Sitka, propiedad de la ciudad, que se fusionaron este año. 

Sitka, Alaska

Sitka, Alaska

A group of fishermen before heading to sea.

Sitka, Alaska

Los residentes de Sitka, están trabajando a través de culturas y sectores para mejorar el bienestar de todos en su comunidad insular.

Los residentes de Sitka, están trabajando a través de culturas y sectores para mejorar el bienestar de todos en su comunidad insular.

Sitka, Alaska

Los residentes de Sitka, están trabajando a través de culturas y sectores para mejorar el bienestar de todos en su comunidad insular.

Hoy día, la conferencia es un ejemplo del enfoque colaborativo de Sitka para mejorar la calidad de vida. El grupo evalúa regularmente las necesidades de salud de la comunidad y realiza un día de planeación anual, abierto al público, donde los residentes identifican una o dos metas en las cuales deben concentrarse durante el próximo año. Durante el almuerzo mensual de la red de salud, un wooch.een —“trabajar juntos” en el idioma nativo local de Tlingit—permite que se filtren nuevas ideas y mantiene el interés vivo durante todo el año.

En Sitka, “hay toneladas de energía para dilucidar el camino para avanzar”, dice Chandler O’Connell, activista comunitario en la Sociedad de Conservación de Sitka y miembro de la coalición de personas interesadas que apoyan la conferencia. “Las personas quieren soluciones que sean sostenibles y que representen a este lugar”.

Las grandes ideas pueden provenir de cualquier persona y pueden atender cualquier cosa que tenga un impacto sobre el bienestar. Cuando es posible, las metas acordadas son ejecutadas con rapidez. En el día de la planeación en octubre del 2018, el entonces estudiante del último año de la escuela secundaria Dakota Peavey sugirió que Sitka podía utilizar un centro juvenil con actividades gratuitas para ayudar a los jóvenes a evitar las sustancias y a conectarse con otras personas de manera saludable. En agosto del 2019, un nuevo centro administrado por adolescentes llamado The Cloud abrió sus puertas, gracias a la organización de los estudiantes de la Pacific High School en Sitka y a la recaudación de fondos de varios colaboradores. 

Otras metas en salud que los residentes de Sitka han logrado exitosamente durante los años incluyen transformarse en una comunidad más amigable con el ciclismo, la introducción de pesca fresca local en las comidas de la escuela, el acondicionamiento del casco central de Sitka, el lanzamiento de una serie de conversaciones sobre traumas históricos y equidad en la salud, y la reducción de las emisiones de dióxido de carbono. 

Ganar el Premio a la Cultura de Salud consolidará la identidad de Sitka como una comunidad saludable, dice el miembro de la coalición Holly Marban, una educadora en salud de la SEARHC. 

“Eso no significa que nosotros tenemos todas las respuestas”, dice ella. “Pero las personas aquí verán los esfuerzos que están ocurriendo en el pueblo y querrán ser parte de eso”.

—Chandler O'Connell catalizador de la comunidad, Sociedad de Conservación Sitka
An artist works in his woodshop.

El artista Peter Williams trabaja en el centro de visitantes del Parque Histórico Nacional de Sitka.

Ganador del Premio RWJF Cultura de la Salud 2019: Sitka, Alaska

Esfuerzo Deliberado Para Expandir el Ecosistema de la Oportunidad

Los residentes de Sitka entienden que las fuerzas externas—como el mar sin fronteras, el cambio climático, el aporte económico del turismo, y la política estatal—ejercen influencia sobre el progreso de su comunidad.

Pero, en muchas maneras, Sitka es como un globo de nieve autocontenido.“No podemos ser un pueblo de paso”, dice el alcalde Gary Paxton, porque no hay cómo conducir hacia el pueblo más cercano. Sitka, es una comunidad insular, a la cual solo se tiene acceso por avión o en bote.

Considerando su geografía sin igual, los residentes reconocen cuán cerca y unidos están el bienestar de la educación y las oportunidades económicas. Sitka está trabajando para atender las inequidades educativas, especialmente para los hijos de los nativos de Alaska, y se está esforzando por impulsar la economía, pero al mismo tiempo incentivando la salud en lugar de afectarla.

“Los factores socioeconómicos como la educación y un buen salario, trabajos durante todo el año, ejercen influencia sobre la salud de las personas de manera muy profunda todos los días”, dice Doug Osborne, educador en salud en el Consorcio Regional de Salud del Sudeste de Alaska (SEARHC) y miembro de la coalición de la Conferencia de Salud de Sitka, que promueve la colaboración en temas de bienestar. “Sitka entiende eso”.

 

A cook prepares lunch.

Emma Spencer, voluntaria de AmeriCorps VISTA, prepara el almuerzo para Pacific High School.

A sign on the basket of a bicycle.

El Consorcio Regional de Salud del Sudeste de Alaska, o SEARHC, es una organización de salud tribal con sede en Sitka.

A woman sits on a bench overlooking a harbor.

El puerto de Sitka.

Desde el frente educativo, Sitka recibe la ayuda de la iniciativa regional cradle-to-career, o de la cuna a la carrera, del Apoyo a las Transiciones y las Promesas Educativas en el Sureste de Alaska, o STEPS por sus siglas en inglés, que lanzó en el 2018 una subvención federal durante cinco años. Los colaboradores en la porción de Sitka del proyecto decidieron atender la infancia temprana y la educación postsecundaria. Las áreas de enfoque incluyen:

  • Permitir que los proveedores de cuidado infantil con sede en un hogar proporcionen educación de alta calidad a los niños desde el nacimiento hasta los cinco años de edad. 
  • Definir las trayectorias de carrera para los estudiantes que comienzan la escuela media.
  • Incrementar la inscripción de créditos dobles para el colegio universitario y la escuela secundaria para los estudiantes de secundaria. 
  • Fomentar la capacidad de respuesta cultural a las necesidades de los estudiantes nativos de Alaska.

Sitka también está preparando a los jóvenes para el futuro a través de oportunidades vocacionales. Los Defensores Juveniles de Sitka entrenan a los jóvenes y los colocan en trabajos alrededor del pueblo, inclusive en un camión de licuados helados operado por jóvenes que está abierto durante el verano. En la Sitka High School, todos los estudiantes deben tomar los créditos completos de carrera y educación técnica. La Pacific High School—que atiende alrededor de 30 a 40 estudiantes que se benefician de su tamaño pequeño y enfoque práctico—administra su propio programa de comidas, con estudiantes en la cocina.

“Les brinda esa primera experiencia para colocar en una hoja de vida o mencionar en una entrevista”, dice Mandy Summer, la directora de la escuela secundaria. También les ayuda a explorar lo que quieren hacer después de la escuela secundaria y a consolidar habilidades, por ejemplo, la solución de problemas y el trabajo en equipo.

Sitka también está pensando sobre cómo proteger su economía contra las tormentas. El Consejo de la Ciudad ha navegado a través de las fortunas de economías fluctuantes, desde el cierre del molino de pulpa que una vez fue próspero en la década de 1990 debido a la contaminación, hasta el cierre del Sheldon Jackson College en el 2007, y los altibajos del turismo de cruceros.

“Cuando perdimos el molino de pulpa, dicen las personas, ‘fue la pérdida de Sitka’”, dice Lisa Busch, director ejecutivo del Centro de Ciencias del Sonido de Sitka, una organización sin fines de lucro de investigación y educación. Cada año, el centro trae investigadores a los salones de clases del Distrito Escolar de Sitka, para exponer a los estudiantes a científicos de la vida real y a las carreras científicas. “Pero ahora, uno de nuestros éxitos es que no tenemos solo un próximo gran evento. Tenemos muchos eventos pequeños”.

Además de consolidar el centro de ciencias y un campamento renombrado de bellas artes donde solía estar el colegio universitario, durante las últimas dos décadas Sitka ha construido y rehabilitado un sistema de rieles urbanos y en la naturaleza construido en parte por los extrabajadores del molino. Que Sitka sea designado como un “pueblo de rieles” también puede ayudar con el mercadeo del Consejo de la Ciudad a turistas más independientes y apoyar más negocios congregados en su entorno, dice Lynn Brandon, directora ejecutiva de la organización local sin fines de lucro Trail Works.

Alana Peterson, directora ejecutiva de Spruce Root, incubadora de pequeños negocios sostenibles, enfatiza la necesidad de contar con una economía diversificada. 

“Muchos emprendedores jóvenes quieren construir negocios que tengan sentido para la comunidad, no solo para los turistas durante el verano”, dice ella. Los programas de capacitación y préstamo comercial de Spruce Root han apoyado a un par de docenas de emprendedores en Sitka en los últimos ocho años, que incluyen a los propietarios de un gimnasio, negocios de pesca, y restaurantes. 

“Estamos trabajando en un desarrollo inteligente”, dice Osborne de SEARHC, “donde se pueda ser capaz de tener la triple línea base: personas, ganancia, y el planeta”.

—Lisa Busch el director ejecutivo, Sitka Sound Centro de Ciencias

Ganador del Premio RWJF Cultura de la Salud 2019: Sitka, Alaska

‘La Cultura es Sanación’: Cómo la Reconciliación Puede Ser la Salvación

OEn una mañana de verano en el centro de visitantes del Parque Histórico Nacional de Sitka, guiados por la gerente de operaciones, Louise Brady le cuenta a un visitante sobre la resistencia de sus ancestros Kiks.ádi contra los invasores rusos a principios del 1800.

En un campo despejado no lejos de allí donde Brady se encuentra ahora, ellos construyeron un shiskinoow, un fuerte con árboles diseñado para resistir el fuego de un cañón. Ellos pasaron dos años preparando, reuniendo pólvora negra para las pistolas, luego perdieron sus guerreros más fuertes en una batalla contra los rusos. Forzados a abandonar el fuerte, marcharon hacia el lado oriental de esta isla para sobrevivir. 

“Muchas personas sacrificaron mucho para que nosotros estemos aquí”, dice Brady para sí misma y a los otros ciudadanos de la tribu Sitka de Alaska que viven en Sitka hoy día.

A woman standing in the woods.

Louise Brady de la tribu Sitka de Alaska en el Parque Histórico Nacional de Sitka.

El liderazgo y la cultura de las personas indígenas en Sitka, que conforman un cuarto de la población del Consejo de la Ciudad y casi un tercio de sus estudiantes del 12º grado, es integral para la edificación social, cultural, y política de este lugar.  Pero también existe una historia dolorosa. La colonización rusa precedió décadas de políticas del gobierno de los Estados Unidos que separaron a las familias, suprimieron su cultura y lenguaje, y afianzaron las disparidades en educación, empleo, y salud.

Sin embargo, el cambio se avecina. Muchas personas aquí comentan que en los últimos años, un nuevo espíritu de verdad y reconciliación ha estimulado la acción para reducir las disparidades en salud y en otros aspectos y sanar las heridas históricas. 

“Cuando yo iba a la escuela secundaria, era un gran tabú conversar sobre ser un nativo”, dice Krista Perala, una trabajadora social en la tribu Sitka, del Departamento de Servicios Sociales de Alaska. “Ahora las escuelas están acogiendo [nuestra cultura], los hospitales la están acogiendo”.  

Perala ha sido parte de un cambio vital en la relación entre la tribu y la Oficina de Servicios Infantiles de Alaska. Los dos grupos han trabajado juntos durante cinco años para exigir mejor el cumplimiento de la Ley Federal de Bienestar Infantil Indígena del 1978. Esta ley le otorga jurisdicción a las tribus sobre los casos de custodia que involucran hijos nativos y trata de impedir que los niños sean separados de su cultura e identidad nativa.

En Sitka, el personal de los servicios sociales del estado y de la tribu y de los tribunales se han capacitado y planifican juntos, ayudando al personal que no es nativo del estado a entender mejor la historia y el impacto del trauma en los ciudadanos de la tribu. La colaboración ha creado un proceso más sensible culturalmente para mantener intactas a las familias nativas, siempre que sea posible. Recientemente, una joven madre que estaba enfrentando los retos de la crianza de los hijos no se estaba beneficiando “con la manera occidental de orientación”, dice Perala. Entonces, la mujer participó en un programa de crianza de los hijos de 12 semanas creado para las personas indígenas.  

“Ella fue la estrella del grupo”, dice Perala.

Estos esfuerzos de prevención han tenido un resultado revelador: Sitka ahora tiene la tasa más baja de Alaska de niños nativos que son removidos de sus hogares en casos de bienestar infantil. 

Two women speak outside.

Melonie Boord (izquierda), directora de los Servicios Sociales de la Tribu Sitka de Alaska, y Kathy Branch, Supervisora ​​de Protección Infantil de la Oficina de Servicios Infantiles de Alaska.

—Krista Perala el/la asistente social, Sitka Tribe, Alaska's Departamento de Servicios Sociales

El cambio también es visible en la atención de salud. El Consorcio Regional de Salud del Sureste de Alaska, un proveedor de salud para nativos de Alaska en Sitka, ha promovido una mejor salud durante una cantidad de años al ofrecer viajes en canoa, cabañas para sudar, y clases con cuentas. Su cafetería sirve a los pacientes alimentos de subsistencia tradicional, que incluyen pescado y venado procesados en una instalación propiedad del SEARHC y certificada por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos. Con su adquisición este año, del hospital público de Sitka, la organización tiene la esperanza de eventualmente crear un sistema de atención que involucre las prácticas culturales a lo largo de todo el viaje hacia la salud.

Hay mucho trabajo más por hacer, dicen las personas aquí. A algunos ciudadanos de la tribu les gustaría ver más énfasis en lo local, en la historia indígena y en el idioma en los requisitos del plan de estudio de la escuela secundaria, por ejemplo. 

Pero ciertamente está creciendo el reconocimiento de que la cultura nativa tiene el poder de impulsar el bienestar.

“La cultura es sanación”, dice Melonie Boord, directora de servicios sociales de la tribu. “Es saludable”. 

Ganador del Premio RWJF Cultura de la Salud 2019: Sitka, Alaska

Los Recursos Naturales y una Mejor Salud van de la Mano

Afuera en Sitka Sound, el pescador Eric Jordan está tratando de atrapar salmón chum. Sus dos marineros de cubierta habilidosamente largaron 100 líneas de pesca y carnadas al paso del bote de Jordan, el I Gotta. Jordan navega, revisa el monitor de su sonar buscando un cardumen, y escanea el agua para detectar peces coronando la superficie, o “ballenas”.

Y mientras tanto, conversa sobre el Bosque Nacional Tongass, que contiene corrientes de agua donde el salmón desova. Eso significa que el sustento del salmón de pescadores como Jordan descansa no solamente en aguas marinas saludables, sino también en la conservación de los ríos, arroyos y árboles en tierra firme.

“Lo que hace de Sitka una comunidad saludable es que tenemos una consciencia en salud que va más allá de la comunidad hasta todo el ecosistema que nos rodea”, dice Jordan.

Muchas personas en esta robusta comunidad—ya sea debido a su herencia, su trabajo en las industrias dominantes en Sitka de pesca y turismo o por amor a la grandeza de la naturaleza en Sitka—son atraídos a la administración de la tierra, el aire y el mar. Estamos trabajando juntos para proteger sus recursos naturales y preservar la salud de todas las personas y de todas las cosas que viven aquí.

A sign in a community garden.

Las papas Tlingit crecen en el jardín comunitario administrado por el Centro de Carreras del Sureste de Alaska en Sitka.

Fishermen working on a commercial fishing boat.

Los pescadores comerciales en un barco cerquero recogen peces temprano en la mañana en de Alaska en Sitka.

 

El Consejo de la Ciudad está protegiendo al ambiente a través de un repertorio de esfuerzos para reducir las emisiones de dióxido de carbono:

  • Convertirse en una comunidad amigable para el ciclismo fue una de las primeras metas establecidas en la Conferencia de Salud de Sitka, en 2007. La ciudad amplió los canales para bicicleta y mejoró la demarcación de las carreteras, y los defensores del ciclismo local han promovido la seguridad a través de programas educativos y campos de bicicletas para niños. Más del 5 por ciento de los residentes de Sitka se trasladan en bicicleta, en comparación con ciudades como Portland, Oregón, y Minneapolis.
  • Sitka también se encuentra entre las pocas comunidades de los Estados Unidos con una red eléctrica abastecida con energía 100 por ciento limpia, renovable, local. La expansión de la Presa de Blue Lake, una instalación hidroeléctrica amigable para el salmón, hizo esto posible hace cinco años. 
  • Un tercio o más de los hogares en Sitka ahora utilizan calefacción eléctrica, de acuerdo con el grupo ambientalista sin fines de lucro Sociedad de Conservación de Sitka. El departamento de electricidad de la ciudad y la sociedad de conservación animan a los residentes para cambiar del gas a las bombas de calor al promover un reembolso en la energía. Un programa de compensación de carbón ha generado los fondos para comprar bombas de calor para familias en viviendas públicas que no pueden pagarlas. 

Otras historias de conservación en Sitka son complejas y todavía están en progreso. La tribu Sitka de Alaska da prioridad a la conservación de alimentos de subsistencia—como los huevos de arenque, hipogloso, salmón rojo, y carne de venado—que los nativos de Alaska han consumido tradicionalmente. Si bien en el pasado, los ciudadanos de la tribu sintieron que la comunidad en su mayoría desestimó sus preocupaciones ambientales, cientos de ciudadanos no nativos en Sitka demostraron su apoyo durante los últimos dos años cuando la tribu impugnó la política estatal en relación con cuándo y cuánto arenque pueden atrapar los pescadores comerciales. 

La Junta de Pescaderías de Alaska, que establece las políticas y límites de manejo de la pesca, no cedieron. Pero las ceremonias tradicionales realizadas por la tribu en honor al arenque brindaron a muchos de los residentes de Sitka una sensación de sanación y reafirmaron su compromiso  para atender otras políticas estatales.  

“La tribu Sitka de Alaska ha peleado por el arenque desde por lo menos 1980”, dice Louise Brady, gerente líder de operaciones en el Parque Histórico Nacional de Sitka y ciudadana de la tribu. Finalmente, dice ella, un sector más grande de la comunidad los está escuchando y apoyando.

 

 

 

Blue Lake Reservoir.

El Proyecto Hidroeléctrico Blue Lake proporciona energía limpia, renovable y local a Sitka.

—Eric Jordan, el pescador