Condado de Greenville, Carolina del Sur

Ganador del 2019 Premio a la Cultura de Salud

El Condado de Greenville: Progreso y un Empujón Saludable ‘para Todas las Personas’

Cualquier diá en el condado de Greenville, Carolina del Sur, las 22 millas del Prisma Health Swamp Rabbit Trail retumban con el sonido de las ruedas de bicicleta en movimiento.

Comenzando en el borde de la cordillera Azul, la ruta ecológica inaugurada hace 10 años, brinda a los ciclistas, caminadores y corredores una vía directa hacia el corazón de la ciudad y hacia las cascadas del Falls Park en el Río Reedy. 

A lo largo del recorrido hay señales de progreso y de cambio rápido. Hoteles nuevos a la orilla del río. Apartamentos de lujo en el viejo molino textil. Multitud de grúas de construcción. Restaurantes de punta a punta en Main Street.

El condado de Greenville está experimentando lo que uno de los residentes llama su “momento guau”. El reto es garantizar que sea guau para todos. 

 

 

Condado de Greenville, Carolina del Sur

El Condado de Greenville, S.C.

Condado de Greenville, Carolina del Sur

Three girls smile while eating together at school.

El Condado de Greenville, S.C.

Esta comunidad participa en transporte público, vivienda asequible y educación para mejorar la salud y el bienestar.

Esta comunidad participa en transporte público, vivienda asequible y educación para mejorar la salud y el bienestar.

El Condado de Greenville, S.C.

Esta comunidad participa en transporte público, vivienda asequible y educación para mejorar la salud y el bienestar.

“En [el condado de] Greenville, estamos conscientes de nuestras limitaciones, y que yo pienso son una fortaleza”, dice Katy Smith, directora ejecutiva de la Fundación Piedmont Health, así como también de Asociación para la Filantropía de Greenville (GPP). “Sabemos en qué tenemos que trabajar y estamos tratando de hacerlo”.

Como uno de los lugares con crecimiento más rápido en los Estados Unidos, la ciudad de Greenville atrae a muchos nuevos residentes, jóvenes y mayores, atraídos por su calidad de vida y los trabajos con empleadores globales vecinos como BMW y Michelin. No obstante, el condado de Greenville, con una población de 507,000, que incluye a 67,000 en la ciudad de Greenville, también es uno de los lugares con más dificultades en el país para salir de la pobreza, de acuerdo con un estudio realizado por el Proyecto Igualdad de Oportunidades conducido por investigadores en Harvard, Stanford y la Oficina del Censo de los Estados Unidos. Esta realidad ha motivado a los socios privados y públicos a comenzar el trabajo de cambiar a través de las políticas y los sistemas la forma de hacer las cosas. La conexión entre las partes interesadas que están comprometidas alrededor de esos asuntos tiene un impacto en la salud; como un mejor transporte público, más viviendas asequibles, y resultados educativos más sólidos. 

—Katy Smith directora ejecutiva, la Fundación Piedmont Health, así como también de Asociación para la Filantropía de Greenville

El Pastor Stacey Mills de la Iglesia Bautista de Mountain View en el vecindario de Southernside, históricamente de personas afrodescendientes, en el límite occidental de la ciudad de Greenville, ha sido testigo de un cambio sorprendente, de un pueblo arruinado a una ciudad que es un destino vibrante tanto para turistas como para personas que recién han llegados de todas partes del mundo. “Nuestro rol”, dice él, “es garantizar que sea accesible para todas las personas, y que nos sintamos como en casa en una comunidad que podemos llamar nuestro hogar”.

Los socios en todo el condado están juntando recursos además de influencia. GPP, una colaboración desde hace cinco años entre los otorgantes de subvenciones a nivel regional, aprovecha su influencia moral y social para obtener el máximo impacto. Greenville Dreams apoya el liderazgo de los residentes en los vecindarios con desempleo y riesgos de salud altos, mientras que LiveWell Greenville se asocia con iglesias, sitios de trabajo, y escuelas para establecer e implementar metas y estrategias para mejorar la salud. 

Para ayudar a crear opciones más saludables, una coalición convenció al Ayuntamiento del Condado adverso a los impuestos que aprobara una recaudación fiscal del 2 por ciento sobre alimentos preparados mediante la presentación de los beneficios económicos de expandir la infraestructura de recreación y turismo. El impuesto desde ha generado $50 millones para mejoras en áreas recreativas, inclusive la expansión del Swamp Rabbit Trail a vecindarios de bajos recursos en todo el condado y brindado apoyo al Unity Park con un costo de $70 millones en un vecindario históricamente segregado. Smith dice que tener políticas y sistemas vigentes para apoyar esta infraestructura recreativa impacta mas el comportamiento de las personas para cambiar el comportamiento que simplemente decirle que caminar es saludable para ellos.

Los socios de la comunidad dicen que el Premio a la Cultura de Salud fortalece la resolución colectiva para enfrentar obstáculos arraigados y reducir las disparidades para que el condado pueda ser el mejor para todos. “No tenemos todo resuelto”, dice Meghan Barp, presidente de United Way del Condado de Greenville. “Pero vemos posibilidades y están a nuestro alcance”.

Ganador del 2019 Premio a la Cultura de Salud: El Condado de Greenville, Carolina del Sur

Cuando la Educación Se Trata de los Aprendizajes, la Vida y la Salud

Para Edward Anderson, director de la Tanglewood Middle School, la noticia del comienzo del año escolar fue emocionante: La Maestra del Año 2019 del condado de Greenville quería ser transferida de escuela para poder trabajar con él. 

Con ella, no solo estaba ganando a una distinguida maestra de ciencias, Anderson estaba recuperando la conexión con una persona que había realizado una profunda diferencia en su vida. Cuando tenía 9 años, Anderson dice que él y su madre, entonces de 24 años, no tenían un hogar. Pero él encontró un refugio en su escuela, donde Susan McCoy, entonces maestra del cuarto grado y ahora Maestra del Año, los conectó a él y a su madre con una ayuda para que pudieran superar este momento difícil. 

Ahora como director, Anderson es parte de una iniciativa a nivel de todo el distrito llamada OnTrack Greenville que él describe como lograr de una manera deliberada lo que su maestra hizo por instinto para ayudarlo a él. 

“Las personas hicieron fila en mi vida para ayudarme a obtener lo he alcanzado en la vida”, dice Anderson. “OnTrack hace eso intencionalmente”.

An elementary school principal stands with a teacher.

Edward Anderson, el director de la Tanglewood Middle School, abraza a la maestra de ciencias Susan McCoy, quien le enseñó en cuarto grado.

Three girls smile while eating together at school.

Los estudiantes almuerzan en la cafetería de la Tanglewood Middle School, que participa en un programa de almuerzo escolar saludable.



A woman meets with a student during a sports physical.

La enfermera Holly Bryan le da al estudiante Kanye Fleming un examen físico deportivo en la Tanglewood Middle School. Bryan visita varias escuelas como parte de una iniciativa para mejorar la educación de los estudiantes y los resultados de salud.

La iniciativa de OnTrack Greenville es un ejemplo de cómo el condado de Greenville está eliminando las barreras en las escuelas con el propósito de incrementar las probabilidades de que los estudiantes se gradúen a tiempo. Lanzado en el 2015 por el Distrito Escolar de Greenville y United Way, la iniciativa refleja una concienciación en la comunidad sobre la importancia de la educación para la salud de los niños a largo plazo. 

La iniciativa OnTrack toma un enfoque en múltiples niveles para mejorar los resultados educativos. Las escuelas emplean un sistema de alerta y respuesta temprana con base en los datos que trata de identificar a los estudiantes que se están comenzando a desvincular. Los profesores y el personal están capacitados para lidiar con estudiantes que están enfrentando un trauma como estar sin hogar, el divorcio, abuso, negligencia o hambre, y los orientadores trabajan para brindar apoyo a las familias. 

Como parte de OnTrack, el distrito y el Sistema de Salud Prisma añadieron clínicas de salud con sede en la escuela en cuatro escuelas medias y en una escuela secundaria. El cambio también está ocurriendo en la fila para el almuerzo. Las cafeterías que atienden a 78,000 niños en escuelas públicas, además, han reformado sus ofertas para garantizar que se sirvan diariamente frutas frescas y vegetales, así como también más opciones ricas en proteínas preparadas desde cero con ingredientes de fuentes locales. 

Las clínicas con sede en la escuela han permitido que los estudiantes falten menos días a la escuela y han expandido el acceso a la atención clínica mediante la oferta de servicios como vacunación al comienzo del año escolar y, para quienes desean participar en deportes, el examen de aptitud física. Con personal médico disponible para proporcionar evaluaciones y comenzar el tratamiento, 97 por ciento de los estudiantes regresan a clases, dice Kerry Sease, director médico de Community Child Health and Advocacy, que administra el programa de clínicas escolares. “Si un estudiante no tiene la necesidad de salir de la escuela, entonces los padres no tienen que salir de sus trabajos, y pueden ser más productivos económicamente en el trabajo”, dice Sease. 

La iniciativa OnTrack comenzó en cuatro escuelas, Tanglewood inclusive, que está localizada en una de las áreas más pobres del condado. Ahora, los elementos del programa se ofrecen en todas las escuelas, con fondos provenientes de la filantropía local que reemplazan a la subvención federal original de tres años para comenzar el programa. Desde su introducción, la iniciativa OnTrack ha ejercido influencia sobre cómo las escuelas lidian con los niños que están experimentando un trauma de alto nivel. “Realmente, está cambiando el comportamiento, los sistemas y las estructuras”, dice Meghan Barp, presidente de United Way del Condado de Greenville. “Se trata de entender de dónde vienen los niños y las familias, qué está sucediendo durante el tiempo que están fuera de la escuela y como esto se refleja cuando ellos están en la escuela”.

El equipo OnTrack, que incluye a Anderson y a los maestros, así como también a una enfermera practicante y orientadores familiares, se reúnen semanalmente para discutir sobre los estudiantes que fueron identificados por su comportamiento, asistencia o desempeño en el curso. Ellos revisan posibles intervenciones o cómo los padres deberían involucrarse. La ayuda puede tomar muchas formas desde referencias a servicios comunitarios hasta algo tan simple como mostrarles a los estudiantes cómo pueden defenderse por sí mismos. “Nuestro curso de liderazgo para adolescentes que brinda a los estudiantes confianza y la capacidad para expresarse y ser sus propios defensores, y ser agentes para sí mismos y para sus comunidades”, dice Anderson.

El año pasado, la escuela obtuvo disminuir el del 40 por ciento de las referencias disciplinarias entre los estudiantes del séptimo grado.

Sin su red de seguridad en cuarto grado, Anderson dice que él fácilmente habría abandonado la escuela. Las experiencias adversas pueden tener un impacto sobre la dirección de los estudiantes tanto psicológicamente como físicamente, añade. “Todas esas cosas nos impactan de una manera que cambia nuestra trayectoria, si no hacemos algo al respecto”.  

Ahora como director, dice que su meta es brindar a los estudiantes sus propias herramientas para tener un comportamiento positivo. “El distrito escolar realmente vela por lo que tiene que suceder”, dice Anderson, “para garantizar que nuestros niños estén preparados para lo que viene después”. 

—Edward Anderson director, Tanglewood Escuela Intermedia

Ganador del 2019 Premio a la Cultura de Salud: El Condado de Greenville, Carolina del Sur

De Cómo la Inclusión Está Elevando el Futuro de las Personas—y la Economía

En un taller repleto de hileras de madera vieja recuperada de graneros y cabañas, los trabajadores convierten planchas y vigas descartadas en muebles con finos acabados como mesas para las granjas o puertas corredizas de estilo granero. 

El lema del taller es “recuperando madera, recuperando vidas”, y la idea de esto se remonta hasta los días cuando Jerry Blassingame estaba cumpliendo una sentencia de 20 años en una prisión estatal. ¿Qué futuro había para personas como él? “No había nada”, concluyó Blassingame.

Bajo libertad condicional en el 1999, quien ahora tiene 52 años, ganó dinero a través del reciclaje e hizo crecer esa empresa en una organización sin fines de lucro llamada Soteria —salvación en griego. Hoy día, Soteria ayuda a las personas expresidiarias con vivienda temporal, habilidades para la vida y capacitación para el trabajo. “Es difícil subir por la escalera de la movilidad económica si no tienes acceso a oportunidades de trabajo y a una buena vivienda”, dice Blassingame.

Las personas en el condado de Greenville, tanto quienes crecieron aquí como aquellos que recién han llegado al pueblo, hablan sobre cómoda forma a una nueva narrativa, diciendo cosas como esto es lo que somos, aquí es donde estamos, y esto es lo que queremos ser. Al igual que los lugares pueden cambiar y adaptarse, las personas también lo pueden hacer. 

A woodworker concentrates on a task.

Jerry Blessingame, fundador de Soteria Community Development Corporation, trabaja en un proyecto de madera recuperada. La corporación proporciona trabajo, capacitación y vivienda de transición para personas que anteriormente estaban encarceladas.

Bicyclists ride through town.

Los miembros del Momentum Bike Club recorren el centro de Greenville, Carolina del Sur, en el Swamp Rabbit Trail.

A young woman, wearing a watch, smiles for the camera.

Sarai Bautista ayudó a fundar Upstate Dreamers, una organización para jóvenes inmigrantes.

En el condado de Greenville, se puede topar con personas como Blassingame, quien ha trabajado con 5,000 hombres y mujeres, y de ellos solamente 4 por ciento ha vuelto a cometer ofensas. 

Y David Taylor, un ex pastor quien inició el club Momentum Bike para atraer a los jóvenes desconectados alrededor del ciclismo y brindarles orientación y apoyo social. 

Y Sarai Bautista, miembro fundador de Upstate Dreamers, que abrió las puertas para que los beneficiarios de DACA —aquellos inmigrantes jóvenes con protección federal contra la deportación— contaran sus experiencias e historias a los centros de poder e influencia en la región. Ellos han compartido sus experiencias personales con la junta escolar del condado y la Cámara de Comercio, así como también con legisladores en la capital del estado además de Washington, D.C.

Estos son algunos de los líderes que están trabajando para crear un ambiente de inclusión, cambiando en las políticas, consolidando conexiones, y fortaleciendo a las comunidades. “Es tan significativo por el solo hecho de que nos reconocen como personas que importamos”, dice Bautista, quien tiene 28 años de edad, sobre su trabajo con Upstate Dreamers. “Justo ahora, nuestro mayor reto para vivir de manera saludable es poder vivir sin temor”.

Para Stephanie Morales, de 15 años, el Momentum Bike Club es como una familia. “Puedes acudir a cualquier persona aquí, puedes conversar sobre cualquier cosa, y ellos te brindarán consejos y confianza”, dice la estudiante de último año de escuela secundaria con 15 años. 

En Soteria, Wallace Justice, de 47 años, dice que salió de la prisión hace cinco años “muerto de miedo” sobre qué sucedería después. Ahora, él trabaja a tiempo completo en el taller entrenando a otras personas, es dueño de una casa, paga sus facturas, e incluso tiene suficiente dinero extra para ayudar a su madre en Virginia Occidental. “Mi salud, mi salud mental, mi nivel de estrés”, dice, “me ha ayudado con todas las cosas”.

Blassingame reconoce cómo tener un trabajo es esencial para el bienestar de cualquier persona, y cómo un antecedente penal puede ser un obstáculo automático en el camino. Con los legisladores estatales, él defendió la eliminación de los antecedentes para hombres y mujeres con delitos no violentos como cargos por drogas, y encontró a un aliado en la Cámara de Comercio de Greenville. La aprobación de una ley de eliminación de registros en todo el estado en el 2018 otorgó de inmediato a más de 70,000 personas una mejor oportunidad para encontrar trabajos y proveer para sí mismos y para sus familias, dice Carlos Phillips, el presidente de la cámara. Añade que hay 20,000 puestos vacantes en el condado de Greenville, muchos de ellos en la creciente industria hotelera. 

“Ahora, más personas tienen la oportunidad de encontrar trabajo, cuidar de sus familias, alcanzar sus metas profesionales”, dice Phillips.

“Es una ayuda para la sociedad”, añade Blassingame, “ver que las personas pueden cambiar”.

—Sarai Bautista miembro fundador, Soñadores del Norte del Estado

Ganador del 2019 Premio a la Cultura de Salud: El Condado de Greenville, Carolina del Sur

Determinación y Dignidad para Unir la División Histórica del Condado

Yvonne Reeder pareciera conocer la historia de cada pulgada de tierra en Nicholtown, un vecindario predominantemente de afrodescendientes en la ciudad de Greenville donde ella ha vivido toda su vida.  

En un terreno techado, ella señala donde Elisha Green, veterano de la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos y dueño de una plantación, fue enterrado con su familia y, como indica el señalamiento histórico, con sus esclavos. 

Ella explica la historia detrás de una cuadra vacía donde una vez hubo una tienda de abarrotes, tintorería, barbería, tienda de sodas y lavandería; edificios que fueron comprados, y luego demolidos por la ciudad a petición del vecindario cuando se convirtieron en un centro para las actividades con drogas. Hoy día es una historia diferente. Los valores de los terrenos en Nicholtown están subiendo debido a su ubicación, a solo dos millas de los restaurantes y boutiques en el centro del pueblo en Main Street. Pero, a medida que suben los valores de las propiedades, los impuestos también lo hacen, lo cual puede ser una carga para los residentes que han vivido ahí por mucho tiempo quienes “ya están luchando por sobrevivir”, dice Reeder. 

Con todo el éxito de Greenville, existe una ansiedad subyacente de que la revitalización económica que dio vigor al centro del pueblo no esté elevando a todas las partes del condado por igual. Las micro cervecerías en Greenville y los condominios de medio millón de dólares en Riverside están a un mundo de distancia—y solamente a un tiro de piedra—de algunos de los vecindarios racial y económicamente segregados en el condado. 

Para dar a todas las personas la oportunidad de tener una mejor vida, la ciudad y el condado de Greenville están dando los primeros pasos para derribar problemas intrincados que frenan a algunas personas de color, como transporte público limitado y los efectos negativos del elitismo.  

Con gran participación de los usuarios, así como también un estudio de movilidad en el 2015 con fondos aportados por la filantropía local, el sistema de tránsito “Greenlink” está expandiendo servicios por primera vez en más de 40 años para mejorar la capacidad de las personas para llegar a sus trabajos, incluyendo más paradas de transferencia fuera del centro del pueblo. “Un buen tránsito masivo es fundamental para el crecimiento de nuestra área, de nuestra ciudad, y para ayudar a apoyar la prosperidad económica para todos los residentes”, dice Inez Morris, miembro de la Asociación del Vecindario West Greenville y vicepresidente de la junta directiva de la Autoridad de Tránsito de Greenville.  

A woman in a colorful blouse smiles for a photo.

La activista comunitaria Yvonne Reeder en Nicholtown, un barrio de Greenville predominantemente afroamericano donde ha vivido toda su vida.

Wheelchair accessibility is in use after a bus ride.

Rhonda Herrington, residente del condado de Greenville, es sacada del autobús por su hija, Holly Herrington, un miércoles por la mañana mientras viajan en el tránsito del condado, Greenlink.

A sign indicates that a site is reserved for affordable housing.

Greenville está convirtiendo 60 acres donde una prisión, dos vertederos y un depósito de camiones de basura solían estar en Unity Park, un proyecto de $70 millones, con ocho acres destinados a viviendas asequibles.

Mientras tanto, en el 2018 se estableció el Fondo de Viviendas de Greenville, y con el apoyo de $2 millones del gobierno de la ciudad y aportantes de fondos locales, se proporcionará financiamiento inicial para crear más viviendas asequibles en todo el condado. De acuerdo con un estudio del 2018, el condado de Greenville tiene un déficit de 9,500 unidades de vivienda para grupos familiares que ganan menos de $20,000 al año. Los gobiernos de la ciudad y el condado están apartando propiedades para desarrollos futuros en áreas de bajos ingresos que tienen más riesgo de elitismo, mientras que el condado de Greenville redujo las tarifas permitidas para viviendas asequibles. 

Uno de esos lugares está en el límite occidental de la ciudad en el vecindario Southernside, históricamente de afrodescendientes, donde Greenville está convirtiendo 60 acres de lo que solía ser la sede de la prisión, dos vertederos y un depósito para camiones de basura en el Unity Park con un valor de $70 millones. Anticipando el elitismo inevitable que una inversión pública de ese tamaño pudiera generar, la ciudad apartó ocho acres al norte del parque como “un bastión para viviendas asequibles”, dice el Alcalde Knox White. “Estamos tratando de generar un buen balance”. 

El balance también está en la mente de los miembros de la Iglesia Bautista de Mountain View, una congregación con 111 años de antigüedad justo al otro lado de las vías del tren. Los residentes afrodescendientes cerca del parque propuesto no quieren que la comunidad expandida olvide la historia del vecindario. Debido a la segregación, los jugadores de béisbol de las Ligas Negras solamente tenían permitido jugar en el Mayberry Park, un parque infantil y campo de béisbol construido en el 1927 que seguirá siendo parte de Unity Park. “Tenemos que conservar la historia y recordar a los visitantes que puedan venir a este parque, que no tienen idea sobre cuál terreno están parados, que hubo una comunidad que vivió aquí”, dice el Pastor Stacey Mills de la Iglesia Bautista de Mountain View.

 

 

— Inez Morris miembro de la Asociación del Vecindario West Greenville y vicepresidente de la junta directiva, la Autoridad de Tránsito de Greenville

Con el inevitable empuje del nuevo desarrollo que vendrá con Unity Park, la comunidad de Mountain View quiere ejercer influencia sobre el tipo de viviendas que se construirán en su vecindario. Hace dos décadas, cuando los miembros de la iglesia pensaron que quizás sería necesario construir una instalación más moderna, comenzaron a adquirir los lotes de terreno disponibles a su alrededor. Ya no consideran un edificio nuevo como una necesidad, la congregación es dueña de alrededor de cinco acres de terrenos desocupados y le gustaría verlos transformados en hogares para las personas con ingresos modestos y también en un centro comunitario. 

Mills dice que este es un asunto de equidad y de ser capaces de compartir los frutos de la prosperidad, comenzando con un hogar que uno pueda pagar, en el lugar donde uno quiera vivir. “El desarrollo de viviendas es vital para la dignidad de una comunidad”, dice. “Y es nuestra responsabilidad devolver la dignidad a la comunidad en todas las formas posibles”.